Es tarde pero adiós.

Lo imposible es más posible que la vida eterna. Veo las infinitas veces que morí y me enfrento a mi muerte verdadera. Las pestes que me provoqué, las veces que te maté, en mi mente y  entre mis piernas. Las vallas que me pusieron, las patadas de yegua en celo peleando para vivir. Hoy son cenizas, yo estoy hecha trizas. Mi gran amor, mi cuerpo, desenvuelto. Mi energía fluctuante que te busca en tu desierto.

Quiero abrazarte, soplarte y besarte. Fundirme en vos hasta que vivas.

Me faltó tanto… Yo era un alma buena en medio de todo esta mierda, pero son los soretes los que flotan.

Me marcho llorando. Tu odio no me deja ver la luz al final del túnel. Me dejaste clavada a la Tierra por el juicio de tu mirada. Seguís asesinándome cada tarde y yo vuelvo a buscarte. Sabés que estoy ahí y que es tarde. Prometí acompañarte hasta la última gota de vida que nos quede.

Disculpame, pero voy a merodearte. Tu odio no puede ser más grande y tampoco vas a notarme pero voy a estar ahí para cuidarte. Seré la brisa que abrigue tu cama y el airbag si saltás por la ventana.

Disfrutá, que ya después no hay palabra que valga. No quiero reencontrarte acá y que vengas a disculparte. Vos amá, reí y llorá. Vos tenés la oportunidad. Sacudí el mundo que estoy harta de ver muertos en vida. Llenen sus piscinas con lavanda, quítense la ropa y fúndanse todos en un solo cuerpo. Sientan al otro y verán qué también es su adentro.

El amor existe.

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